Aunque la ciencia insiste en desconocer su validez, ciertos sabores y olores se perpetúan desde hace siglos como disparadores de la actividad sexual.

Desde el comienzo de los tiempos el hombre buscó en los alimentos la llave secreta para incrementar su libido e inauguró el culto a los afrodisíacos. Son estímulos amatorios, ya que el nombre remite a la diosa griega Afrodita (Venus en la mitología romana), que personifica el impulso sexual, la procreación y el poder del amor.

Así, en todas las culturas existen recetas mágicas, sabores especiales y bebidas prohibidas que, se cree, mejoran la actividad sexual. El periplo de estos alimentos es curioso: sin que se haya demostrado científicamente su validez, fueron legitimados por el paso del tiempo, a través de leyendas orales, cuentos populares y hasta la más alta literatura.

Los alimentos afrodisíacos tienen una fuerte tradición, pero su utilidad no está comprobada con trabajos de laboratorio.

Es decir que no tienen una consecuencia farmacológica demostrada. De todas formas, considera que tienen un "costado positivo": pueden provocar un efecto placebo y ayudar a la persona a lograr el objetivo buscado.

En el tema de los afrodisíacos es aplicable la popular frase "las brujas no existen pero que las hay, las hay".

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Alimentos afrodisiacos

Los alimentos que, se cree, tienen efectos afrodisíacos son:

  • Nueces
  • Apio
  • Ajo
  • Aceitunas (especialmente las negras)
  • Todas las variantes de mariscos
  • Carne de tiburón y de pez espada
  • Caviar
  • Jengibre
  • Frutas tropicales como el mango y la palta
  • Lentejas
  • Porotos blancos y rojos
  • Frutos secos
  • Cereales
  • Huevo
  • Lechuga
  • Brócoli
  • Vino
  • Champagne

La vitamina encendida

Un capítulo aparte merecen aquellos alimentos ricos en vitamina E que es considerada desde hace mucho tiempo como la vitamina de la fertilidad.

La vitamina E, como es liposoluble, se utiliza en tratamientos para mejorar la calidad de los espermatozoides. Por eso le quedó una suerte de "aura sexual".

Sonidos, texturas y olores

La creencia popular es sabia: casi todos los alimentos catalogados como afrodisíacos tienen enorme valor nutritivo y ofrecen al cuerpo sensaciones de calor y vitalidad. Eso, dicen los especialistas, podría ser el secreto por el cual los antiguos vincularon el consumo de estos productos con el mejoramiento de la potencia sexual.

Sin embargo, para los antiguos afrodisíaco no sólo era sinónimo de comida sino también de aquellos elementos olores, ambientes, texturas que ayudaran a seducir a la pareja con más potencia.

Historia de la seducción

Además de los alimentos, definidos como afrodisíacos gustativos, según el Diccionario de Afrodisíacos de Tikal, existen otras tipificaciones de la encantadora palabra. Son las siguientes:

Afrodisiacos olfativos

  1. Afrodisíacos auditivos: utilizan la voz como vía de seducción, ya que por su inflexión, tono o volumen puede ser una incitación profundamente excitante.
  2. Afrodisíacos táctiles: se pueden originar a partir del mínimo roce con un cuerpo deseado, ya sea por el contacto de los dedos, las caricias o breves aproximaciones con la lengua.
  3. Afrodisíacos visuales: tal como las telas que mujeres griegas utilizaban en las fiestas; adheridas al contorno del cuerpo, marcaban las formas y "fomentaban peligrosamente el erotismo".
  4. Afrodisíacos olfativos: esencias y perfumes exquisitos que provocan estímulos amatorios. Sin ir más lejos, las feromonas, compuestos químicos generados por el organismo, serían, según la nueva mirada de la ciencia, un estimulante sexual. Los romanos y los árabes utilizaban los perfumes como herramientas de seducción.